Entrevista: Aletya presenta Salón Derrota Session

9 agosto , 2021

Estado: Puebla

Ciudad: Puebla

Platicamos con la artista, cantante y compositora poblana Aletya.

Como un encuentro inesperado, tras varios años de conocerla, coincidimos este año en Facebook para hacerle esta entrevista. En tiempos pandémicos y en sana distancia nos conectamos vía Google Hangout. Luego de varios intentos, por que el internet no jalaba y/o se acababa la pila del celular, logramos tener esta gran conversación y llamada que duró casi 2 horas.

Así que podrán leer algunas preguntas que le hicimos, con ese estilo periodístico que alguna vez predominó en las entrevistas de la vieja escuela de la revista Rockdelux, donde el artista hablaba más como una persona normal y se abordaban diversos temas artísticos, aparte de su propia obra musical y su vida personal. He aquí preguntas que nos hace ver el lado femenino, humano, sensible y activista de una artista inigualable en Puebla. Aletya lleva haciendo música desde 2006 de manera independiente, siempre fiel a su estilo libre, que ha tocado géneros como el rock, la electrónica, el indie pop, el folk alternativo y la experimentación sonora. Que lo disfruten…

Aletz Franco: ¡Hola Aletya! Antes que nada mucho gusto verte otra vez, platicar contigo y saludarnos. Lo primero es que me gustaría saber más de ti. ¿Cómo te llamas en la vida real y dónde naciste?

Aletya: Estoy muy contenta, gracias amigos de Cuadrante Local por hacerme esta entrevista y todo un honor Aletz, por poder hablar contigo, ya que para muchos músicos “Indies”, eres un personaje que ha trascendido. Antes que nada, soy cantautora poblana, me gustaría comentar que mi nombre artístico y real es Aletya Serrano. El nombre lo eligió mi papá, ya que él se inspiró en la serie de televisión “Kung-Fu”. Él vio un episodio donde sale un personaje con ese nombre, palabra que viene de “Alethea”, el cual interpreta Jodie Foster cuando era niña, justo en la serie protagonizada por David Carradine de finales años 70’s. Ella toca un instrumento y hay muchas coincidencias con este personaje rodeado por monjes budistas. Mi papá lo observó en la tv, y pensó: “Así voy a nombrarle a una hija” y ocurrió algunos años después porque soy su tercera hija. Alethea en griego significa decir la verdad y libertad. Toda la primaria escribían mal mi nombre, hasta que en la secundaria mi mamá decretó que debía ser “Aletya”, sin “h” y lo actualizaron hasta en mi acta de nacimiento. El nombre totalmente así me define, incluso una maestra de la preparatoria me dijo que mi nombre era muy adecuado a mi forma de ser tan rebelde, veraz e inquieta. De ahí, es que me llamo Aletya, no es un concepto es mi nombre.

AF: ¿Cómo fue que te iniciaste en la música?

Aletya: Cuando era niña, era muy fan de la música, mi papá escuchaba estaciones de radio como Rock 101 o La Pantera. Él escuchaba la radio y eso me influenció mucho, aunque las señales de FM de la CDMX no llegaban hasta Puebla, él ponía su antena aérea para captar estaciones de radio del entonces DF, se subía a la azotea y hacía muy buen trabajo. Desde la cuna, yo creo que “The Year Of The Cat” de Al Stewart fue la canción que me arrulló, me vio nacer y crecer. Soy la más chica de mis hermanas, mi papá nos hacía adivinar canciones a cambio de unas monedas, nos preguntaba canciones de The Police, The Pretenders o Genesis, y yo era la única emocionada viéndolo, queriéndome ganar ese dinero, pensando en los nombres y títulos de las canciones, él me daba pistas, yo no adivinaba ninguna, pero hacía mi mejor esfuerzo. Mi papá me hacía jugar por el dinero y adivinar canciones, pero en el fondo había mucha alegría por esos personajes de la música, él era todo un coleccionista de vinilos. En la adolescencia, yo ya era una fan de la música como mi padre, me sentía a su altura. Ya él como persona adulta, platicábamos sobre bandas como Nirvana (que venían de más atrás), o Smashing Pumpkins (que es realmente mi generación), comentábamos mucho sobre las bandas actuales de los años 90. Fue como nacer en un universo musical, me siento muy agradecida. Yo no quise quedarme como mi papá, que era un músico frustrado, como mis tíos o primos, que no le echaban tantas ganas y se conformaban, yo quise aprender mucho, echarle hartas ganas y meterle todas las pilas. Así fue como decidí estudiar música, en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Luego me compran mi primer guitarra acústica, lloraba cuando no me salía nada, porque aprendí aventando la guitarra con desesperación y mi mal humor, decían que no podía tocarla. Hasta que un día, rasgaba unos acordes de peluquero, como dicen en el argot  de músicos académicos cuando no conoces mucho “acordes de peluquero”; tocando una rola de Radio Futura, una amiga me escuchó y se fijó que sí me la sabía, yo lo negaba. Uno es muy autocrítico y eso hay que marcarlo, aunque al principio se es muy crítico, ya que dices “no sirvo para eso”, pero sí debes creerlo. Todo cambió cuando asistí al “Whiplash poblano” entré a la escuela de composición en la universidad e hice ahí antes el propedéutico. Ahí conocí a muchos amigos, cambió mi vida, no sólo conocí las notas musicales, también conocí la perseverancia del trabajo y la rudeza de la técnica, el alcohol, las drogas, y el rock and roll. Fueron grandes años descubriendo.

En mi generación de la escuela, empezabas a ver en la primer fase que hice como técnico de música, que ya había más mujeres, pero no en comparación con los hombres, era un grupo como de 70 personas y tal vez 11 éramos mujeres. Era tan marcado, que cuando yo llegaba, los hombres eran como el Club de Tobi, todos todos tocaban como Joe Satriani, me quedé impactada, llegué como al lugar más maravilloso y virtuoso. Nunca fue mi aspiración ser virtuosa, entonces comienzo a ver a otras chicas que estudiaban música y a conocerlas, a los 5 meses de haber entrado a la escuela formé mi primer banda de puras chicas. Yo quería tocar covers de bandas como Smashing Pumpkins, sé que otros eran más fanáticos de Nirvana, pero a mí me tocó más el legado de Billy Corgan que el de Kurt Cobain (fue mi época). Con todo este glamour emo, gótico, darketo y a la vez fresa de la industria.

Tiempo después, dejé esa banda, porque escuché a Plastilina Mosh y me cambió el rumbo. Antes andaba yo de rockerona, y en mera decadencia del rock mexicano, ellos hacían cosas diferentes y nuevas. Descubrí cómo hacer música más “chill”. Y que las melodías eran poliglotas. Puedes cantarla en distintos idiomas y la música es universal. Una vez le puse en Montreal, el cassette de Plastilina Mosh a un amigo chileno que residía en Canadá, el “Aquamosh” y le pedí que me tradujera las rolas “Milton Pacheco” y otras que estaban en francés. Él me dijo que sí, días después me dijo que las rolas no tienen gramática, ni pies ni cabeza, funcionaban melódicamente, pero que estos chavos regios no sabían ni escribir francés, y las letras no tenían sentido al traducidas. Ahí descubrí que no se necesita ser muy perfecto, esto me dio fuerza para hacer música sin ser erudito, no importa cuánto sepas. Ellos apostaron más por la melodía.

AF: ¿En qué año grabaste tu primer disco profesionalmente?

Aletya: Mi primer disco fue en el 2006, cuando terminé una relación amorosa de 8 años, estaba muy aburrida, y evoqué todo hacia mi computadora y mis madrugadas en Microsoft, nunca he usado Macintosh. Y empecé con esa PC de escritorio que me compró mi mamá, a usar todos esos programas de software gratuito o pirata, que colegas me pasaban. Creo que era Taringa donde descargabas todo sin pedos, ya que internet era como un baldío, un terreno libre, tierra de nadie. Sibelius, Fruity Loops, Acid y Sound Forge eran diversos programas que después usaba para convertirlo todo en secuencias con sonidos reales. En la escuela de música tuve clases de Tecnología Musical y creo que en esta etapa, me dediqué a darle mi vida a mi computadora, noche tras noche, hasta que comencé a usar bien los programas y decidí hacer mi primer disco. Creo que la soledad es necesaria para la creatividad, mira cuántas cosas han salido de la pandemia. Elvis Presley era un tipo muy solitario, y García Márquez no veía a su esposa en meses por no salir de su habitación y escribir, incluso lo mantenía. Ese disco homónimo se llama “Aletya”, sólo está en Bandcamp. Yo grabé sola mi primer disco. Estudié Composición en ese tiempo y así fue como fue programado mi primer disco. Yo escribía todo en MIDI y al cambiarlo a sintetizadores, me emocionaban los sonidos, que en realidad yo experimentaba con la creación de sonidos, me quedé impresionada al hacer todo esto. Trabajaba con un sintetizador virtual Pro 53 Synth, con plug-ins hice todo esto. Hasta Michael Jackson lo usó. Empecé a enfocarme sin ninguna distracción, sin novio, ni amigos, me dediqué todo ese tiempo de mi vida a mi propia música. Un par de años después decidí tomarlo en serio. Ese disco vio la luz en MySpace, abandoné mi carrera, no quería aprobar exámenes, sólo quería enfocarme en producir, descubrir, y experimentar. Ni dormía

Yo quería hacer pop y me decidí a trabajar en ello todos los días de mi vida. Todo el día estaba programando y haciendo música. Mis amigos en ese tiempo no hacían pop ni indie, todos tocaban covers de Chopin, Beethoven, el más rebelde tocaba Led Zeppelin o Steve Vai, pero nadie estaba en mi mundo. Me conecté a MySpace donde subí este disco y ahí encontré a gente de Cholula que estaba haciendo Indie Pop. Había todo un movimiento en internet que existía en la vida real, pero empezamos a salir de casa y encontrarnos en el Pulque Para Dos. Ahí nos conocimos todos los que estábamos haciendo música en Puebla, ahí comenzamos muchos nuestra carrera y vida musical, en esa época dorada del internet. A la gente no le importaba si eras famoso o no, en MySpace sólo importaba la música y convivir, hasta que se murió esa plataforma, la gente dejó de ir a vernos a Velvet Boy, Chispillatronik de Oko, Juan Calavera, Beatmap, Marla Project, y luego la gente volvió a Telehit, a ver la TV de siempre en domingo y dejó de conocer bandas nuevas. Empezaron todos a ver sólo a las bandas que los medios promueven, se perdió esa etapa en donde lo interesante era que no eras nadie. Conocí a Juan Calavera y a todos los productores de Puebla, me enseñó mucho, ese punto de encuentro me marcó, porque hacían música en casa como yo y me cambió la vida. Me di cuenta que no estaba sola en un departamento en medio de la urbe poblana, a través de internet conocí a grandes personajes de la escena local. Y fue “¡No ma-mes!”

AF:¿Tienes alguna influencia musical local y/o nacional?

Aletya: Cuando era niña, mis vecinos eran los sobrinos de Rita Guerrero, así que me invitaban a ver los conciertos de su tía, aunque no debían dejarnos entrar, pero por ser sus sobrinos, entrábamos a todos sus toquines, ya que los niños no podían entrar y nosotros sí, entré a varios de los conciertos de Santa Sabina en Puebla. Y gracias a eso, soñé mi carrera, haberla conocido en persona, es algo imponente. Era conocer a una persona que tenía un encanto y una personalidad inédita, una sensualidad, que a través de sus palabras, yo tenía que buscarlas en el diccionario. No entendía lo que significaba o decía, ¿quién demonios es Sartre? Rita dejó mucho en mí en temas del arte. Tiempo después, me gustaba mucho lo que ella decía y hacía, me sentí muy conectada con esas palabras eróticas y me llamaba mucho la atención, algo que movía, algo fantástico en ella me sacudía. De Rita recuerdo que al ver su documental actual, dicen que era una diva, y tal vez algunos digan que era neurótica o histérica en su banda, yo al ser niña, la veía como una mujer distinta, super entusiasmada, alegre, muy amable. En persona, me decía “hola mija, vas a ir a verme tocar?, ¿ya leíste lo que te dije?”. A mí me prendía, su vida era un entusiasmo. Yo creo que las cosas que más te influencian son invisibles, son las que no se notan. Mi música es más divertida que comprometida. Rita fue de verdad una mujer comprometida y lo que si está en mis enseñanzas, es que cuando estás en el escenario, hay que ver un punto hacia el infinito. Su influencia no es para copiarla, cuando yo me paré por primera vez en un escenario, era otro tiempo y otro contexto, queríamos hacer electropop divertido. Y era otro rollo. Sólo hay una sola Rita.

AF:¿Cómo ves el panorama actual de la música en Puebla?

Aletya: Este panorama es muy rico, hay de todo, hay roleros, troveros, poperos, rockeros, punketas. Pero lo que sucedió hace unos años con MySpace se desbordó, esa vanguardia no ha vuelto hay puro rocanrol en el sentido literal. Lo otro no volvió a surgir. La escena que experimentaba como si fuéramos Roxy Music, jamás volvió a suceder. Ahora también hay para todo eh. No está estancado, crece. Pero creo que ha habido otro apogeo, el del rocanrol y menos experimental. Uno de mis mejores amigos que resalta se llama Paco Mostro y ha cantado conmigo. En mi última sesión “Salón Derrota” él hace coros, se me hace uno de los nuevos exponentes en Puebla. Hace ranchero y urbano con pop. Yo creo que Puebla ha crecido un chorro en diversidad de música independiente pero predomina como diría Bob Stanley el “rockismo”, y sin embargo hay música experimental, pero están produciendo solos en su casa, lejos de los escenarios por lo mismo. Como “Le Professour”, o “Juan Calavera”, me gusta Tate Klezmer Band, Odinkrsna, y Andrea Ibañéz, “Apegados”, “Vangal” y está padre Cholula Dans Division. Todo lo que surge y nace de corazón es válido y hace crecer a la escena poblana independiente pero no todo es cool para mí. Va hacia otro lado pues. Es un comentario muy subjetivo como fan de la música. Hay pa’ todos.

AF: Actualmente, con la pandemia todo el negocio de la música se ha visto afectado, ¿cómo has llevado tu proceso creativo en este último año de Covid?

Aletya: Lo he llevado de la chingada como todos. Tengo ánimos en que se recupere todo. Afortunadamente, me han contratado mucho para hacer tocadas en streaming, me han contratado más que antes de la pandemia, como instituciones con las que hemos trabajado, casas de cultura o universidades de Puebla. Hemos hecho muchas sesiones como “Live Room” que la grabé en 2020 y “Salón Derrota” que algunos han sido financiados por el gobierno del estado,  municipal y universidades de Puebla, como la Ibero.

AF: ¿Qué planes tienes en el futuro? ¿Actualmente tienes planeado dar shows en vivo o grabar un disco, cuéntame de tus planes?

Aletya: He estado improvisando mucho. Un músico indie no tiene agenda, va moviéndose como vaya cayendo. El año pasado comencé como mi primer iniciativa, justo en la pandemia, que empezamos a expresar nuestro apoyo, humanamente. Al no saber que íbamos a estar encerrados por más de un año y medio, nadie lo creía. Después del 25 de marzo del 2020 que nos encerramos, nosotros quisimos dedicarle un concierto en la azotea a la gente.

Vivo en un edificio, cargamos todo el equipo en conjunto con mis compañeros de música. Anunciamos un día antes, sin el apoyo de nadie, sólo por hacerlo para que la “banda” no se aburra. Tipo como lo hicieron The Beatles, sacamos un flyer para que nos vieran desde casa, apoyando a la gente. Ya que algo estaba sucediendo como lo que decía el Dr. Gatell, pero nosotros queríamos decirle a nuestros amigos y fans que se quedaran en casa, no era una broma y nosotros
íbamos a divertirlos un rato. Tocamos cerca de 45 minutos, es una sesión grabada con un celular, fue un live en Facebook sin presupuesto y la sesión está disponible en YouTube como “Aletya en la Azotea”. Ese video nos abrió las puertas para hacer otras sesiones vía streaming. Al gobierno en 2020, le preocupaba mucho mantener a las personas con la cultura y material dedicado a su alumnado/profesorado en casa. Y decidí crear el streaming desde el estudio Penacho Records, ahí generé el primer EP en vivo conectando rolas viejas como “Jugamos”, “Secret Love” y nuevas como “Lenu Codrala”.  Gracias al apoyo de Colectivo Records, donde terminé grabando otro disco, que fue realizado dentro de una tienda de discos en la colonia La Paz de Puebla, cerca del Centro. Este año sigo tocando en streamings, hice otro EP que grabé para la Ibero Puebla, ya que al haberme invitado, tocamos en streaming y al ser contratados de nuevo, enviamos el video que grabamos con la productora “Salón Derrota”.

Esta productora fue reseñada por la Revista Marvin hablando de mi  reciente Sesión y del trabajo que hacen ellos que es muy bueno, porque es sin fines de lucro, publican diversas sesiones de video con artistas poblanos y fue como logramos este gran trabajo.  

AF: Como mujer, ¿cuál es tu visión de la música? Muchas veces se habla de una especie de dominancia masculina en el rock y la música, pero cómo te desenvuelves y sientes en esta escena musical. ¿Cómo ves el rol de la mujer en la música mexicana?

Aletya: Fíjate que todo va cambiando con el tiempo. Hemos ido creciendo, nunca se deja de crecer, y abrir espacios como mujer es importante. Hace años no había tantos espacios, me sentía como la única mujer que hablaba de Astor Piazzola, había hombres machistas sorprendidos porque yo sabía de música. Me fui abriendo camino en el mundo musical. En esos tiempos, decían “vamos a ver a las morras que tocan covers de Smashing Pumpkins” y era mi banda. En el Pulque para Dos, encontré más igualdad, donde se me respetaba por ser la líder de una banda o una mujer solista independiente.

Persiste que sigamos buscando espacios. Los músicos que me acompañan hoy en mi acto en vivo, siempre han sido muy respetuosos conmigo, muy buena onda, siempre cuidan su papel, yo soy la solista y ellos me acompañan, me enriquecen, hacen su mejor  y mayor labor posible. Yo quiero tocar con ellos, ya que si fuera sólo tocar mis secuencias, yo lo haría sola como en el pasado, pero ahora quiero acompañarme con músicos en vivo. No soy una sabia, soy una líder, pero también necesito que me guíen y me enseñen cosas. Ahora veo que la situación no ha cambiado mucho.

La evolución del pop evoluciona de forma cíclica, no me refiero a Ha:Ash o artistas así, esa música no la escucho, hablo del pop como algo que es popular, ya que puedes tocar música electrónica, folk, rock, heavy metal y todo es pop cuando lo divulgas. Todo lo que se da a conocer es pop. Ahora, recuerdo que leyendo a Bob Stanley (tecladista de St. Etienne), en su libro “Yeah Yeah Yeah: la historia del pop moderno”, el cual recomiendo para todas las personas interesadas; esa pequeña línea que Bob describe que entre el pop y el  rock, y el artificio y la autenticidad, estamos los hombres y las mujeres. Incluso el gurú Mario Lafontaine que es una biblioteca de pop el mismo lo sabe, pero nosotros los mortales tenemos que leer esto para entenderlo más a fondo, la historia del pop que de hecho es la historia del rocanrol, jajaja, sin que se ofendan los rockeros, que el rock es pop, y que entre los hombres y las mujeres en la historia del pop, la evolución es cíclica: Patti Smith en los 70 cantaba en contra del racismo, en los 80 Mecano cantando el amor entre mujeres, Eddie Brickel en los 90 cantando “What I Am” burlando las reglas. Y en la actualidad, escucho música de ayer y hoy, descubriendo música antigua que no viví. Y en el presente, me sorprendo con artistas que tienen esa misma rebeldía, que no eligen la mediocridad, como Clara Luciani (La Femme) que habla del ego propio en “Le Chanteur”, de la violencia de género en “Coeur” y “Ma Soeur” y del feminismo en “ La Grenade”, (que los hombres se espantarían de ello) o Charlotte Gainsbourg que habla del derecho al suicidio (Golpe duro a la sociedad conservadora pro vida). Incluso la mexicana Tessa Ia, que descubrí hace un año habla de la sexualización a la mujer en su canción “Hombres”, y de muchas cosas interesantes en su música. Hace años hablé de la masturbación y la opción de la soledad en mi canción “Lágrimas de Coco y Dildo”.

Las mujeres tenemos todo este contexto de rebeldía siempre. Tengo el contexto de Courtney Love y Julieta Venegas. Nos tachan de raras, locas, pero todas esas traen buena música. Entre más raras, hacen mejor música. No todas somos como Dua Lipa que se la hace de a pedo a su novio, también queremos hablar de muchas  cosas y de otros temas, sin censura. Otra cantante que recomiendo es la cantante bilbaína Maren, que canta dulcemente letras de una agresividad increíble a sus 18 años. Es muy joven para escribir cosas tan intensas y duras. Esto es cíclico, aparece lo mediocre, re aparece lo vanguardia y se repite y así. La historia se repite por sí sola. Los tiempos del diablo son perfectos o ¿cómo dicen los católicos? Algo así, ya sabes a que me refiero.

AF: ¿Qué te gustaría compartir de tu música a los lectores de Cuadrante Local?

Aletya: Me gustaría que vean la sesión “Salón Derrota” que es audio y video. Tocar en una tienda de discos, me hizo revalorizar la música entre tantas joyas musicales que deben ser más valoradas. Cuando la música son obras de arte, gráficamente, sónicamente, mucho más allá de ideologías y géneros, hay un trabajo detrás de todo ello.

Espero disfruten de este disco, que también es una sesión grabada en vivo en audio y video. Debemos valorar todo esto, la pandemia nos trajo una reflexión, para que valoremos más lo que escuchamos y en dónde lo oímos. El CD se venderá en esta tienda de discos Colectivo Records, donde fue grabado de manera acústica.  Ahora, estoy trabajando en un proyecto nuevo, en una sesión con músicos de cámara. Ahorita no hay trabajo en vivo, pero cuando venga, será muy bueno siempre improvisando pero preparada. Espero que visiten
a “Aletya” en todas las plataformas, en todas hay material inédito desde Bandcamp, YouTube y Spotify. Estoy sin parar, la música es mi vida, jamás la dejaré, al menos no ahora, cada vez me acerco y aprendo un poco más de la música…

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Publicado por:


Aletz Franco

★ colaborador ★

Nació en la Ciudad de México el 3 de mayo de 1979. Licenciado en ciencias de la comunicación en el ITESM Campus Ciudad de México y Maestría en Artes Visuales en la Academia de San Carlos Posgrado UNAM. Músico, baterista, productor y dj. En 1996 fundó el sello y colectivo SOCSUB (Sociedad Subterránea) con el cual desde 2004 edita el compilado "Antojitos Mexicanos" que promueve artistas mexicanos radicados en el país y en el extranjero con la finalidad de difundir la música independiente y underground mexicana sin distinción de género o ritmo. Ha sido baterista de los grupos morelenses Toxina Boogie, Ponki Roxtar y The Happy Hour Time, además de músico invitado en proyectos como Trans-X, Zuk Attack, Andreah Roa, Zemmoa, Fornax. Actualmente produce música bajo el alias de Club Manchego y la banda de rock Ventormenta en la CDMX. Es socio fundador y productor del Festival LIFA que se realiza en Brasil y México. Actualmente, trabaja como Project Manager en la agencia MRM McCANN.


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